4 factores clave para desarrollar la creatividad

La creatividad se consideraba antiguamente un don reservado a unos pocos elegidos. Genios torturados a los que el destino les castigaba con capacidades más bien místicas.

Afortunadamente hemos evolucionado y nos hemos vuelto partidarios de un concepto más simplista y efectivo: de algún modo, todos somos creativos.

Hemos dejado atrás torturas y penitencias, y hemos comprendido que la creatividad es una forma de desarrollo y expresión a través de la cuál solucionamos problemas y satisfacemos necesidades.

Sin embargo, no por ello hay que caer en la confusión de creer que la capacidad creativa de un individuo puede surgir de la nada. No tenemos un interruptor que active y desactive esa capacidad ni las ideas más creativas del mundo van a aparecer en nuestras cabezas como por arte de magia. Es necesario tener en cuenta ciertos factores si se quiere fomentar o desarrollar la creatividad de una persona.

En primer lugar es importante disponer de una experiencia. Necesitamos unos conocimientos y unas habilidades que provengan de una interacción con las cosas que suceden en la vida.

Son necesarias unas aptitudes. La manera que tenemos de afrontar los problemas marca nuestra personalidad y, por lo tanto, marca también lo que es nuestra manera de trabajar. Si somos una persona con inquietudes dispuesta a ayudar a nuestros compañeros, nuestro estilo de trabajo tratará de buscar retos y encontrar sus correspondientes soluciones de una manera más creativa.

La motivación influye. Hay dos tipos de motivación: motivación extrínseca, procedente del exterior y que se traduce en forma de incentivos y promociones, por ejemplo. Y motivación intrínseca, que viene dada por una pasión o un interés interno y que, de una manera positiva, tiene un mayor impacto sobre la creatividad.

El tipo de motivación que se elija para incentivar a los empleados es vital. Si para ser buenos creativos debemos dedicarnos a un 200% a nuestros trabajos, es evidente que al final del camino todo se limita, sencillamente, a amar lo que hacemos. Promocionar un tipo de motivación que varíe en función de promociones y resultados puede distorsionar la realidad de los empleados y hacer que se enfoquen, simplemente, en lograr ese objetivo. Las empresas deben remunerar atendiendo a una pasión, valorándola y premiándola por todo lo que ella implica.

– Por último, el entorno es fundamental para fomentar la creatividad. El contexto en el que se desenvuelve una persona influencia en la creatividad que pueda llegar a desarrollar. Las situaciones creativas se dan en ambientes propicios que suelen salirse de lo habitual en la búsqueda de una inspiración. En muchas ocasiones, la oficina tradicional puede limitar la productividad y creatividad de las personas. En su contra, bares o restaurantes, así como otros espacios más informales, son buenos ejemplos de cómo la creatividad puede ser más rentable en otro tipo de espacios no convencionales.

En el mundo empresarial actual, uno de los valores diferenciadores es, sin duda, la creatividad de los empleados. Fomentar y desarrollar esta creatividad es sinónimo de invertir en la empresa, invertir en su futuro.

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